Acompañamiento · Cuccina Italiana · Elaborado · Panes

Focaccia

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Creo que ya te diste cuenta que tengo amor y fanatismo por Italia. Tal vez por influencia de mi familia (de origen italiana), tal vez por influencia del mundo (a quién no le gusta Italia?), pero la verdad es que AMO ese país y, más que todo, la comida de ese país.

Ya te conté que mi mamá es la reina de la pasta. Mi tío hacía el mejor gnocchi del mundo. Y mi vida ha estado rodeada de recetas italianas. Así que acostúmbrate: verás varias recetas italianas acá. Porque no hay nada mejor que una buena pasta. O un pan. O antipasto. O un tiramisú. (mmm… ya me dio hambre)

Hoy es día de focaccia. Un pan blando, rico, con sabor a aceite. Vamos a combinar algo? Yo te enseñaré lo básico: la masa. La cobertura, la eliges tú, como más te guste. Tomatitos? OK. Zapallo italiano? Bueno. Aceitunas? Dale. Chorizo? Pesto? Anchoas? Haz lo que mande tu corazón. Sólo sal y romero? Clásico. La focaccia acepta muchas coberturas. Eres tú y tu creatividad! Y de igual manera, ocupa tu creatividad para comerla. Con aceite de oliva, aceite con balsámico o aceite con hierbas. Y ya probaste sandwich de focaccia? Te recomiendo queso crema, rúcula y jamón crudo! (Mejor comienzo pronto con la receta, que tengo aún más hambre que cuando empecé a escribir!!!)

Focaccia 2 final

Focaccia

Para una fuente grande

1 kg de harina de trigo 00

500 ml de agua tibio

40 g levadura para panes

100 ml de aceite de oliva

30 g de sal fina

2 cucharas de aceite de oliva + 1 cuchara de agua (para el final)

Sal de mar (o de parrilla)

Más la cobertura que quieras!

Mezcla el agua y la levadura, hasta que esté homogénea. En una superficie limpia, pon la harina mezclada con la sal, haz un hoyo en el medio y pon el agua y el aceite. Empieza agregando lentamente la harina al agua con las puntas de los dedos y, mientras la mezcla se queda más consistente, sigue mezclando la harina. Empieza a amasar la masa, en movimientos continuos y firmes. Sigue con ese trabajo, hasta que tengas una masa que no se pegue en las manos. Eso va a tomar al menos 15 minutos. Resiste al deseo de poner más harina y sigue trabajando la masa.

Pon la masa en un recipiente aceitado y deja descansar por 1 hora, cubierto por un paño limpio y lejos de corrientes de aire. Saca la masa (debe estar el doble del tamaño inicial) y pon en una fuente grande. Por mientras, mezcla las dos cucharadas de aceite con el agua, en un pocillo. No tengas miedo, abre la masa hasta que cubra toda la fuente, de manera uniforme. Con tus dedos, presiona la masa, para hacer pequeños hoyos. Pon la cobertura que prefieras (menos la sal),  hecha la mezcla de aceite y agua y deja descansar por 20 minutos más, y cúbrela. Prende el horno y calienta a 220 grados.

Pasados los 20 minutos de descanso, tendrás un masa crecida (y linda!). Pon la sal y lleva al horno, en la parte de arriba, por 20 minutos o hasta que esté dorada. Para un mejor resultado, pon una taza (refractaria) con agua en el horno.

BONUS: Si tienes una batidora planetaria (como las Kitchen Aid), con el gancho para masa, puedes hacer ahí la focaccia! Pon el agua con la levadura y mezcla hasta que quede homogénea. Con el gancho, pon la mitad de la harina, sal y aceite, mezcla. El resto de la harina anda agregándola de a poco. Lograrás, en poco tiempo, una masa elástica, uniforme y que no se pega en las manos o la batidora. Saca de la batidora y, en una superficie limpia, trabaja la masa cerca de 3 minutos con las manos. Pon la masa en un recipiente aceitado y deja descansar por 1 hora, cubierta con un paño limpio, y después, sigue los mismos pasos de la receta a mano.

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Cuéntanos como se quedó tu focaccia! Postea tus creaciones en Instagram con el hashtag #bomdiaframbuesa

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