Pasta · Plato Principal · Técnica Culinária · Vegetariano

Lasagna de Zapallo Butternut y Espinaca

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Hace unas semanas, recibí una caja llena de vegetales de Vegus Orgánico. Había una variedad increíble de verduras, todo muy fresco y rico: lechugas, rúcula, tomatitos cherry, ciboulette, zapallo butternut… un montón de comidas ricas y saludables.

Al final, hicimos muchas ensaladas y dejé el zapallo para esta receta especial que hacía rato la quería probar. La verdad es que quedó exquisita y perfecta para este friocito que llega a Santiago.

Pero más que hablar de la receta, quiero hablar de comida. Comida de verdad.

Como sabes, no tengo restricciones alimentares. No tengo alergia ni intolerancia a ningún tipo de comida, todos mis exámenes de salud están buenos y, por lo tanto, no tengo indicación médica para evitar ningún tipo de alimento.

No soy vegana, vegetariana y como de todo, lo que incluye lactosa, gluten, carnes, grasas, carbohidratos, azucares y toda suerte de alimentos malos, prohibidos, peligrosos, dañosos y lo que más quieran decir acerca de las comidas.

Lo único que evito son alimentos muy procesados (ultraprocesados), o sea, alimentos extremadamente industrializados y con adición de químicos o ingredientes artificiales, sea para conservar, aportar textura o añadir sabores o aromas. En este grupo están caldos en cubitos, sopas y salsas en polvo, comida industrializada congelada y otras cosas más.

Fuera eso, te cuento que como de todo. Y sin culpa.

Mis reglas de alimentación están básicamente basadas en lo que cocinaba mis abuelas y mi mama. Comida de verdad. Una mesa donde siempre habían vegetales. Donde se sabía que ingredientes fueran usados y se conocía el proceso de cocción. Donde las porciones eran equilibradas y los platos contenían la nutrición necesaria para una buena salud. Donde la comida no era un monstruo y cada mordisco era disfrutado al máximo. Y donde el postre también era hecho en casa y celebrado!

Respecto las opciones alimentares de cada uno, aunque las cuestione cuando empiezan a endemoniar determinado ingrediente… pero por acá lo que van a encontrar son recetas con ingredientes naturales y procesos para cocinar la propia comida. Sin restricciones.

Un ejemplo? La salsa blanca de esta receta. Podría ser perfectamente comprada en polvo y, con leche y agua, estaría lista en 3 minutos. La nuestra tarda un poco más… pero lleva solo mantequilla, harina, leche, sal, pimienta y nuez moscada – y cariño. La otra, semi lista, lleva leche, harina, sal, aceite de palma, gelato de propilo, palmitato de ascorbilo, almidón de papa, glutamato monosódico, inosinato de sodio, cebolla, esteres de glicerol de ácidos graxos, ácido acético, saborizantes naturales y artificiales, ácido cítrico y cúrcuma. Mitad de esas cosas, para mí, no suenan como comida.

Pues esta es mi filosofía: saber que como y cuál es su resultado en mi organismo. Tratar de equilibrar la alimentación. Comer vegetales. No tratar la comida como un enemigo. Elegir lo que esté fresco y en temporada. Preferir alimentos orgánicos, siempre que posible. Conocer cada ingrediente y saber como cocinarlos. Y, más que todo, disfrutar las comidas y los momentos preciosos que uno pasa alrededor de la mesa. Sin culpas, sin traumas y sin miedo de comer comida de verdad.

Y, para celebrar, una bella lasaña… un plato que siempre une las familias, que trae conforto y calidez. Y esta, hecha con los ricos vegetales orgánicos que Vegus me regaló!

Lasagna de Zapallo Butternut y Espinaca

Para 4 personas

2 cucharadas de mantequilla

2 cucharadas de harina de trigo

500ml de leche

1 pizca de nuez moscada

1 zapallo butternut mediano

Ramas de tomillo y romero (opcional)

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

200g espinacas

200g (aprox.) masa de lasagna precocida

500g (aprox.) queso mozzarella

1 taza queso parmesano rallado

Empieza por el zapallo: córtalo en cubitos y lleva al horno, aliñado con aceite, sal, pimienta e las ramas de tomillo y romero, hasta que esté blando. También puedes cortarlo por la mitad, aliñar y llevar al horno. Aún caliente, haz un puré, moliendo el zapallo con un tenedor. Prueba y aliña con más sal y pimienta, si necesario.

Para la salsa blanca (bechamel): en una olla derrite la mantequilla y entonces añade la harina. Con un batidor manual, mezcla bien, hasta que la mezcla esté cremosa y empiece a dorarse (esta mezcla se llama roux y es maravillosa para engrosar cremas, sopas o salsas). Saca del fuego y añade la leche, siempre mezclando con el batidor. Regrese al fuego y sigue mezclando en fuego bajo, hasta que la mezcla esté más espesa (unos 10 minutos, aproximadamente). Aliña con sal, pimienta y nuez moscada. Para la lasagna, no queremos una salsa muy gruesa, ya que ella ayudará a cocinar la masa en el horno. Una vez atingida la consistencia, apaga el fuego y reserva la salsa.

Mantén el horno a 200 grados y empieza a armar la lasagna: pon una capa de salsa blanca, una capa de masa, una capa de puré de zapallo, una capa de espinaca y una capa de queso mozzarella. Repite las capas en este orden, hasta que terminen los ingredientes, terminando con una capa de salsa blanca. Echa el queso parmesano por arriba y lleva al horno hasta que esté gratinado (10 a 15 minutos).

Si quieres, la puedes hacer con anticipación y mantener refrigerada, cubierta con filme plástico.

Sírvela bien caliente, acompañada de una buena copa de vino! Y viva la comida de verdad y el buen comer!

Un beso,

Renata

 

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