Sopas

Sopa de Cebolla con Queso Azul

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Volví de las vacaciones! Si no me acompañaste por Instagram, te cuento: me fui a Francia. Así que, al volver y encontrar todo el frío que oficialmente llegó, me sentí muy inspirada por Paris y sus sabores increíbles.

Además, nuestras amigas de Espacio Culinario propusieron un desafío en su Instagram: hacer sopa desde cero. Cocinar de cero? Hacer absolutamente todo en nuestra receta? Desafío más que aceptado!

Puede parecer una tontería o hasta una pérdida de tiempo para algunos. Por qué hacer sopa desde cero si podemos comprarla ya lista? U ocupar los paquetes en polvo, agregando agua y listo! Tenemos una comida rica y rápida, sin grandes esfuerzos. O para que esperar horas hasta que esté listo el caldo si podemos ocupar los caldos en cubos, muchísimo más rápido?

La respuesta es solo una: salud. Los caldos en cubitos son ultra procesados y contienen demasiado sodio. Las sopas en polvo entonces, que podemos decir de ellas? El proceso para deshidratarlas hace que, al final, sean todo, menos comida. Y hasta las sopas listas, no sabemos muy bien que llevan… conservantes? Aromas artificiales? Serán frescos los vegetales? Por eso, lo mejor que puedes hacer es conocer tu comida y saber cuales son los ingrediente que lleva. Y, así, poder ofrecer a ti y a tu familia una alimentación rica, nutritiva y saludable.

Por eso, empezamos por los caldos, que son la base para esta rica sopa, pero además podrán ser usados en muchas otras preparaciones. Como los caldos tardan horas para que estén listos, mi consejo práctico es que aproveches para hacer una gran cantidad de caldo y congelarlo, ya que se conservan muy bien por hasta 3 meses. Para facilitar aun más, puedes ocupar cubetas de hielo para que tengas porciones más chicas y sea más fácil usarlas en el día a día.

Hechos los caldos, vas a poder usarlos para hacer innumerables preparaciones: arroz, puré, porotos, risotos, pastas, salsas, marinadas, sopas… Y todo eso sin culpa por estar consumiendo altos niveles de sodio y productos químicos!

Bueno… pasado el tema de los caldos, vamos a la sopa! Elegí una sopa de cebolla, un clásico francés pero acá con un twist: el queso azul.

Para hacer una buena sopa de cebolla, tienes que tener dos cosas: tiempo y paciencia. Porque hay que dejar que las cebollas se caramelicen, los sabores se junten y, al final, hay que gratinarlas al horno. Pero, si tienes esos dos ingredientes fundamentales, te garantizo que va a ser la mejor sopa de cebolla de tu vida. Rica, profunda, aromática, dulce, especial…

Entonces, apúrate en traer los ingredientes y prepárate para que tu casa se llene de los aromas de un bistrot francés. Más que nunca: bon appétit!

Sopa de Cebolla

Sopa de Cebolla con Queso Azul

Adaptada del maravilloso libro New Flavors for Soups – Classic Recipes Redefined, Williams-Sonoma
Para 4 personas

6 cucharadas de mantequilla sin sal

1kg de cebollas blancas

1 1/3 taza de agua

2/3 taza de vino blanco

3 ramas de tomillo fresco

2 hojas chicas de laurel

3 ramas de perejil fresco

3 tazas de caldo de pollo

2 tazas de caldo de carne

Sal y pimienta negra

1 baguette

150g de queso azul (fuerte, preferentemente)

1 taza de queso gruyère (opcional)

Pela las cebollas, córtalas por la mitad y, entonces, córtalas en láminas (media lunas). En una olla de fondo grueso y que tenga tapa, pon 3 cucharadas de mantequilla y, cuando esté derretida, pon las cebollas, mezclando para que se cubran con la mantequilla. Agrega una cucharadita de sal. En fuego medio-bajo, deja que cocinen, hasta que se caramelicen. Ese proceso tardará unos 45 minutos. Revuelve la mezcla cada cierto rato, para que la cebolla no se queme, pero no te asustes con el fondo de la olla, porque quedará oscuro, con marcas café producto de la cebolla caramelizada.

Cuando las cebollas estén bien doradas, sube el fuego a medio-alto y empieza a agregar el agua, 1/3 de taza a la vez, raspando el fondo de la olla con una cuchara de palo o espátula de silicona, para que el quemadito se incorpore a tu sopa. Una vez que el agua se haya evaporado y la cebolla empiece a pegarse en el fondo nuevamente, agrega más 1/3 taza de agua y repite el mismo proceso hasta que no quede agua.

Agrega, entonces, el vino y deja hervir hasta que esté reducido a la mitad, unos 4 minutos. Pon los caldos de pollo y carne, las hierbas, 1 cucharadita de sal y deja hervir en fuego alto. Una vez que esté hirviendo, baja el fuego, tapa y deja cocinar y que se junten los sabores por 30 minutos más.

Por mientras, calienta el horno a 220 grados. Corta el baguette en diagonal, para que tengas 8 trozos de unos 2 dedos de ancho. Lleva al horno para tostar por 5 minutos, hasta que estén levemente dorados. Quiebra el queso azul en un pocillo, agrega 2 cucharadas de mantequilla y mezcla hasta tener una pasta. Unta los panes con esa pasta e resérvalos.

Volviendo a la sopa, saca las hierbas, agrega un cucharada de mantequilla y mezcla bien, fuertemente. Prueba la sopa y ajusta la sal y pimienta (pero acuérdate que vas a tomarla con quesos, así que cuidado con la sal, dale?). Pon en 4 pocillos (que puedan ir al horno y a la mesa), pon el queso gruyère rallado por arriba de la sopa y, por sobre el queso, dos panes en cada. Pon los pocillos en una fuente y, con cuidado, lleva al horno caliente, en la parte más alta o usando la función grill (si tu horno la tiene). Cuando los quesos estén dorados, sirve con un rico vino tinto!

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